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Coanfitrión en Airbnb: qué necesita saber para operar

Casi todo lo escrito sobre coanfitriones explica qué son. Lo difícil es el traspaso: qué información hay que entregarle el primer día para que no te llame.

Por Rodrigo Hernández

Cofundador de HostCompass. Diseña el producto con anfitriones de LatAm: menos WhatsApp a medianoche, más reseñas de comunicación.

Coanfitrión en Airbnb: qué necesita saber para operar
Modern living room with stylish furniture and a view of the outdoors in a cozy apartment setting · Shixart1985 · CC BY 2.0

En una frase

Un coanfitrión es alguien que gestiona tu anuncio contigo: responde mensajes, recibe huéspedes y se ocupa de la propiedad. Darlo de alta en Airbnb toma dos minutos. Lo que realmente decide si funciona es el traspaso de información, y ahí es donde casi todo el mundo improvisa.

La portada de un manual de huésped abierta en el celular

Qué puede y qué no puede hacer

Conviene partir de lo que dice la plataforma y no de lo que uno supone.

Según el centro de ayuda de Airbnb sobre coanfitriones, "a co-host can help a host with their space, their guests, or both". Y la sección de coanfitrionaje precisa quiénes suelen serlo: "a family member, neighbor, trusted friend, or hired help".

Tres datos concretos de esas páginas que conviene tener claros antes de empezar:

Puedes añadir hasta 10 coanfitriones a un anuncio.

Hay dos niveles de permiso. El de acceso completo puede gestionar el anuncio y añadir a otros coanfitriones; el limitado se queda en calendario y mensajes.

Cuando quitas a un coanfitrión, deja de poder "edit your listing, manage reservations, or deal with messages". El corte es inmediato y total.

Hay una excepción que sorprende a quien opera experiencias: "for services and experiences, only the listing owner can add a co-host to an experience listing".

Lo que la plataforma no traspasa

Aquí está el hueco que ningún artículo sobre coanfitriones cubre, y es el que provoca las llamadas.

Airbnb te da permisos. No te da conocimiento. Tu coanfitrión entra al panel y ve el calendario, los mensajes y las reservas. No ve dónde está la llave de paso del agua, ni por qué el portón se traba, ni qué vecino se queja del ruido, ni cuál de los tres juegos de llaves abre la bodega.

Todo eso vive en tu cabeza. Y mientras siga ahí, tu coanfitrión no es autónomo: es un intermediario que te reenvía preguntas.

Esa es la diferencia entre delegar y repartir el trabajo. Delegar es que la información esté escrita.

La sección de llegada de un manual, con el código de acceso y el contacto de recepción

El traspaso: qué entregarle el primer día

Esta es la lista. Cópiala y llénala una vez.

BloqueQué entregarPor qué se olvida
Accesos físicosCódigos de puerta y portón, dónde está cada juego de llaves, qué abre cada una, y a quién llamar si un código falla.Se dan por sabidos porque tú los usas a diario.
Wifi y equiposRed, contraseña, dónde está el módem y cómo se reinicia. Lo mismo con el boiler y el aire.Se pasa la contraseña por mensaje y se pierde en el chat a las dos semanas.
ServiciosLlave de paso del agua, centro de carga, dónde está el medidor de gas.Sólo hace falta cuando ya es una emergencia y tú no contestas.
ProveedoresTeléfono de la persona de limpieza, del plomero y del cerrajero que ya conocen la propiedad.Es el bloque que más tiempo ahorra y el que casi nadie escribe.
Reglas del edificioHorarios de áreas comunes, cómo se anuncian visitas, a quién se avisa de una mudanza.No están en Airbnb ni en tu anuncio, y son los que generan quejas de administración.
DineroQué gastos puede autorizar sin preguntarte y hasta qué monto.Sin un límite escrito, o te consulta por una cubeta o te compra un refrigerador.
HuéspedesTu criterio para salidas tardías, mascotas fuera de norma y peticiones raras.Es lo que hace que el huésped reciba la misma respuesta la des tú o la dé él.
EmergenciasDetector de humo, extintor, salida alternativa y el número local.Ver la sección siguiente.

Fíjate en la columna de la derecha. Casi todos los olvidos tienen la misma causa: son cosas que tú sabes tan bien que ya no las ves.

La parte de seguridad no se delega de palabra

De todos los bloques, este es el que no admite un "ya te lo explico luego".

La Administración de Incendios de Estados Unidos lo pone en perspectiva: "When you hear a smoke alarm, you may have less than 2 minutes to get everyone outside and safe." Si en ese momento quien está en la propiedad es tu coanfitrión y no tú, la información tiene que estar escrita, no en un mensaje de hace tres meses.

La misma fuente da la tarea concreta que se suele delegar sin decirlo: "Test smoke alarms every month and replace 9-volt smoke alarm batteries at least once every year." Si tu coanfitrión visita la propiedad y tú no, esa prueba mensual es suya. Ponlo por escrito o no la hace nadie.

La sección de wifi de un manual, con red y contraseña listas para copiar

Los permisos, y hasta dónde conviene llegar

El error más común no es dar poco acceso, es darlo todo de golpe.

El acceso completo permite añadir a otros coanfitriones. Eso significa que la persona a la que le diste acceso puede dar acceso a alguien que tú no conoces. No es un problema si es tu hermana; sí lo es si es una empresa de gestión con rotación de personal.

Una forma sensata de escalarlo: empieza con permisos limitados (calendario y mensajes) durante las primeras semanas. El coanfitrión aprende la propiedad respondiendo mensajes reales, que es la mejor manera de aprenderla, y tú sigues viendo cómo contesta. Cuando confías en su criterio, subes el acceso.

Y revísalo cada cierto tiempo. Los permisos se quedan encendidos años después de que la relación terminó, porque quitarlos no es urgente ningún día en particular.

Cómo se paga, y por qué escribirlo importa

Airbnb no reparte el pago automáticamente en todos los casos, así que el acuerdo es entre ustedes.

Lo que funciona es definir tres cosas antes de empezar. Cuánto: un porcentaje de la reserva o una tarifa fija por estancia. Qué incluye: si atender un problema a medianoche está dentro o se cobra aparte. Y quién paga qué: los consumibles, la lavandería, el reemplazo de una toalla manchada.

No hace falta un contrato formal. Hace falta un mensaje escrito que los dos puedan releer en tres meses, cuando ninguno se acuerde de lo que se dijo.

La sección de cómo llegar en un manual de huésped, con las indicaciones escritas

Lo que se olvida siempre

Cuatro cosas que aparecen tarde y mal.

El acceso a las cuentas que no son Airbnb. La cerradura inteligente, la cámara del exterior, el termostato, el wifi del edificio. Cada una tiene su aplicación y su contraseña, y ninguna está en el panel de Airbnb.

El historial de problemas. Que la regadera del baño chico tarda en calentar. Que el vecino del 4 reclama si se usa la terraza después de las 11. Que en temporada de lluvias hay que revisar la coladera del patio. Eso no es documentación de la propiedad, es memoria operativa, y sin ella tu coanfitrión repite todos tus errores del primer año.

Qué hacer cuando no te localizan. Dale un criterio por defecto: "si no contesto en dos horas y es menor a tal monto, resuélvelo y me avisas". Sin eso, cada decisión pequeña se convierte en una espera.

La salida. Cuando la relación termina hay que quitar el acceso en Airbnb, sí, pero también cambiar códigos de puerta, sacarlo de los grupos de la administración y recuperar llaves. Lo primero se hace siempre; lo demás casi nunca.

Cuándo no necesitas un coanfitrión

Vale la pena decirlo, porque casi todo lo que se publica sobre esto lo da por hecho.

Un coanfitrión resuelve un problema de presencia: hace falta alguien físicamente cerca, o disponible en horarios en los que tú no lo estás. Si tu problema no es ese, un coanfitrión no lo arregla y además te cuesta entre el 10 y el 20% de cada reserva.

Si lo que te agota es contestar las mismas preguntas, eso no es un problema de presencia: es un problema de documentación. Un coanfitrión al que no le entregaste la información va a contestar esas preguntas preguntándote a ti, y habrás añadido un intermediario a un proceso que ya funcionaba mal.

Si lo que te agota es el check-in nocturno, tampoco. Una cerradura con código y un mensaje automático a la hora correcta resuelven eso sin repartir ingresos.

Si tienes un solo alojamiento en tu misma ciudad y las reservas son de tres o cuatro noches, lo más probable es que no necesites a nadie. Lo que necesitas es que la información deje de vivir en tu cabeza.

El caso donde sí vale claramente la pena: propiedades en otra ciudad, más de dos o tres alojamientos, o estancias con rotación muy alta. Ahí la presencia física es un cuello de botella real y delegarla es lo correcto.

La prueba rápida es esta. Escribe la lista de la sección anterior. Si al terminarla resulta que el 80% de lo que hacías era responder cosas que ahora están escritas, ya no hace falta contratar a nadie.

La sección de estacionamiento de un manual, con el cajón y las reglas de la calle

Dónde vive toda esta información

En algún sitio que no sea tu memoria ni un hilo de WhatsApp.

Un documento compartido funciona. Una guía digital funciona mejor, porque es la misma que ya le mandas al huésped: la diferencia es que el coanfitrión ve además los bloques internos, los que el huésped no necesita. Así no mantienes dos versiones de la verdad, que es como acaban desincronizadas.

Si estás armando esa base desde cero, aquí está qué secciones incluir y cómo estructurarlas para que se puedan buscar en lugar de leerse de corrido. Y como buena parte del trabajo del coanfitrión es la llegada del huésped, automatizar ese mensaje le quita de encima la mitad de las interrupciones.

Para ver cómo se lee en un celular antes de armar el tuyo, hay un ejemplo vivo aquí. Es una propiedad de demostración, así que los códigos no son reales.

Una sección de llegada redactada en frases cortas, legible de un vistazo

Una sección de wifi con la contraseña copiable desde el celular

Fuentes

  • Centro de ayuda de Airbnb, Coanfitriones: una introducción: qué puede hacer un coanfitrión y los niveles de permiso.
  • Centro de ayuda de Airbnb, Coanfitrionaje: hasta 10 coanfitriones por anuncio y qué pierde al ser retirado.
  • U.S. Fire Administration, Smoke Alarms: prueba mensual, cambio anual de pila y la cifra de los dos minutos.